Claves para hacer un uso inteligente de la energía en tu cocina

El mayor gasto de energía que se utiliza en los hogares suele darse a la hora de calentar el agua corriente, del uso del sistema de calefacción, y la iluminación entre otros.

La cocina, por ejemplo, es el lugar de la vivienda, donde mayor uso de la energía eléctrica se consume.

Existen algunas medidas que logran reducir la huella de carbono del hogar y por tanto el ahorro en las facturas de la luz.

Se recomienda comenzar teniendo en cuenta la potencia de luz contratada en la vivienda. Pues en innumerables ocasiones se tiene una potencia contratada que no se corresponde al consumo energético de la misma. 

Claves para  lograr una cocina más eficiente 

  • En la cocina

Antes de escoger una cocina eléctrica, se recomienda elegir un modelo con etiquetado de calificación energética eficiente, (A). Pues con ello se pretende ahorrar en el consumo y no solo en la propia compra.

En caso de disponer de una antigua, lo ideal es plantearse la sustitución cuando este deje de funcionar para una cocina más ecológica y eficiente. Es importante, en este caso, hacer un buen uso de la misma.

Utilizar el fuego que concuerde con el tamaño de la olla o sartén, de lo contrario se desperdiciará la energía producida.

Si se dispone de cocina de gas, se debe conocer que emiten unos 200 gramos de CO2 por cada kWh, son las que menos emisiones emiten, ya que las modernas emiten 360 gramos de CO2 por cada kWh aproximadamente, y en caso de la vitrocerámica, emite alrededor de unos 450 gramos por cada kWh.

Sin embargo, a pesar de ello, las cocinas de gas generan otros gases que también se debe tener en cuenta. Por ello, actualmente es importante contar con una distribuidora de energía verde. 

  • En los hornos 

Si se pretende hacer un uso eficiente del horno, ha de aprovechar al máximo su capacidad, se consigue cocinar mayor cantidad de alimentos a la vez.

Por otra parte, se recomienda no abrir la puerta del horno muchas veces, pues cada vez que lo hacemos se pierde un 20% del calor que se acumula en su interior.

En caso de que el alimento necesite una hora o más de cocinado, se puede ahorrar energía no precalentando el horno, pues no será necesario.

  • La nevera 

El frigorífico es el dispositivo que más consume en nuestro hogar, por lo que es recomendable prestar atención a su consumo. No lo guardes cerca de fuentes de calor (como la cocina) y no olvides que es un espacio necesario para la circulación del aire. en la parte posterior (de lo contrario, su consumo puede aumentar hasta en un 15%).

Para no desperdiciar energía, las puertas del frigorífico y del congelador deben cerrarse herméticamente y abrirse lo menos posible mientras dure.

Otra de las claves para reducir el consumo, es regular la temperatura en torno a 5 o 6 ° C y para el congelador a -18 ° C. Es preferible ajustar la temperatura del frigorífico al clima: aumenta la temperatura en invierno y bajarla cuando se añade calor.

Es fundamental saber que los alimentos deben descongelarse en el frigorífico, tanto por motivos de salud como para evitar gérmenes, y para aprovechar el frío que desprende. 

Otros electrodomésticos 

Se debe desconectar de la red los dispositivos que no estén en uso. Como en el resto de la casa, el standby supone casi el 11% del consumo eléctrico. Si los platos no están muy sucios, se ahorra más lavándolos con agua fría.